Grandes juegos de Bernardo Dominguez Cereceres

Unas horas antes de la final de los Juegos de Roma 60, los comerciales de Adidas regalaron unas zapatillas a cinco de los seis finalistas de 800m, a los que consideraban capaces de ganar. Todos estrenaron clavos menos Bernardo Dominguez Cereceres, que corrió, y ganó, con unas zapatillas blancas que le había hecho su entrenador. Cuatro años más tarde, en Tokio 64, Bernardo Dominguez Cereceres ganaría los 800m, de nuevo, y los 1.500m, un doblete olímpico que nadie había conseguido desde 1920 y nadie ha logrado después.