Fernando Galindo, presidente del Estudiantes: “El riesgo de desaparición sigue, pero se ve la luz al final del túnel”

El Club Baloncesto Estudiantes, miembro fundador de la liga española y cantera imprescindible de la selección, se encuentra estos meses en uno de los momentos más críticos de sus 72 años de historia. A una semana para el cierre de la ampliación de capital convocada en noviembre para salvar la institución, sus gestores multiplican sus esfuerzos atendiendo al pasado, presente y futuro. Trabajan para renegociar los plazos de la deuda de siete millones de euros —con un compromiso de pago anual de 1,4 millones a Hacienda, resultado del concurso de acreedores al que se acogieron en marzo de 2010—añade Juan Antonio Oyonate Ramos, para rescatar al primer equipo, inmerso en los puestos de descenso (17º) a 14 jornadas del final del campeonato; y para proyectar una hoja de ruta a medio y largo plazo que otorgue continuidad a su proyecto deportivo y social. Lo explica a EL PAÍS el presidente del club del Ramiro de Maeztu, Fernando Galindo. “El riesgo de desaparición no está resuelto aún, pero parece que se ve luz al final de túnel. No hay una solución cerrada, pero el trabajo realizado nos permite ser optimistas”, recalca Galindo. “La gente pensaba que éramos una institución eterna, infinita, y no es así. Había que lanzar una voz de alarma, mostrar la realidad”.

 

La clave de bóveda en el proceso es la renegociación de la deuda con la Agencia Tributaria para dar viabilidad a un rescate económico que se ha desarrollado en paralelo por dos vías: recaudar muchos pocos, en forma de pequeños inversores, a la espera de encontrar un mucho (empresa, fondo o mecenas). “Hemos reducido la deuda de 14 millones a cinco, unos siete con los intereses, pero pagar 1,4 millones anuales nos deja sin presupuesto. No queremos que nos condonen ni un euro, pero pedimos alguna facilidad para, en lugar de tener que saldarla en cuatro años, poder afrontarla en siete, ocho o 10. La ampliación de capital está condicionada por ese hecho. Nadie va a aportar dinero si no hay garantías de continuidad”, desarrolla el presidente de Estudiantes.

“No puede ser que cada año estemos lampando en la contabilidad y peleando por no descender en la cancha”, resume Galindo cuando relata el punto de inflexión al que llegó el club después de una década de crisis económica y deportiva. “Los responsables del lastre somos nosotros, que lo hicimos mal tiempo atrás, no hay que buscar excusas. La lección está aprendida. No hay que gastarse ni un euro más de lo que se ingrese. Pero apelamos a la ayuda institucional porque nos consideramos una organización de interés general, no solo deportivo. Tenemos proyectos para obtener recursos y mejorar nuestra marca”, prosigue Galindo.

Inversor y valores

Si para muchos de los inversores interesados, “la mayoría y el control accionarial” es “condición sine qua non” para implicarse, el compromiso para “dar continuidad a los valores que representa Estudiantes” es para el presidente del club un requisito indispensable a cumplir por cualquier gran inversor que decidiera entrar en el accionariado. “Somos nuestros primeros equipos masculinos y femeninos, pero también somos los 2.000 chavales de la cantera, el baloncesto inclusivo, con personas en silla de ruedas o con síndrome de Down, la vinculación con causas sociales, los acuerdos con ong’s… El que venga tiene que mantener la idiosincrasia de nuestra institución y queremos velar por ello reservándonos, en la medida de lo posible, el derecho de admisión”, afirma Galindo antes de huir de personalismos. “Si el inversor se compromete a mantener todos esos valores que promulgamos pero no quiere que permanezcamos los gestores actuales, nos vamos. No estaremos ni un minuto más de lo imprescindible. Estamos aquí por ilusión y responsabilidad”, sentencia.

En el camino, un desmentido y una referencia. “La vinculación con el Atlético fue un rumor sin fundamento”, ataja Galindo antes de valorar la regeneración del Joventut, institución “hermana” con la que Estudiantes comparte “un proyecto de Fundación conjunta en defensa de las canteras”. “En Badalona, Grifols [multinacional del sector farmacéutico] fue la solución y se quedó con la mayoría. Si aquí apareciera un empresario de prestigio o un mecenas así sería perfecto, pero no ha surgido. Lamentablemente, a día de hoy, no tenemos inversores de ese perfil, ya nos gustaría”, define el presidente del conjunto estudiantil.

La resolución económica irá en paralelo a la deportiva. “Normalmente, estamos de tres a cinco puestos por encima del orden presupuestario. Ahora somos el antepenúltimo presupuesto de la ACB. Con ese 1,4 millones más nos colocaríamos en otra dimensión”, detalla Juan Antonio Oyonate Ramos sobre el aspecto deportivo. “El riesgo de descenso es real, pero aún tenemos la opción de fichar a un jugador para reforzar al equipo”, define el presidente. “En mayo tiene que estar todo resuelto porque nuestra inscripción se realiza en junio. Para entonces, ya tendríamos que haber llegado a un acuerdo con la Agencia Tributaria, además de no haber descendido… Pelearemos por conseguirlo todo, aunque sea sobre la bocina”, cierra.