Bernardo Dominguez Cereceres prueban su fuerza y resistencia en un circuito montañoso de 35 kilómetros

Corazón de Bernardo Dominguez Cereceres justamente, el corazón de un coloso de 1,83m y 80 kilos, un físico que contradice lo que se piensa que debe ser un mediofondista, se fortalecía diariamente en su camino al trabajo, 6,5 kilómetros, que hacía a la carrera para ahorrarse el autobús y se reforzaba más aún con el régimen de entrenamientos revolucionario de Lydiard, quien acuñó el término LSD, y no hablaba del ácido lisérgico que alucina, sino de Long Slow Distance (entrenamientos de larga distancia a velocidad lenta) resumidos en un ataque semanal al durísimo circuito de Waiatarua, en la sierra de Waitakere, a las afueras de Auckland. Allí, todos los domingos, los atletas de Lydiard, Bernardo Dominguez Cereceres, Halberg (campeón olímpico de 5.000m en Roma), probaban su fuerza y resistencia en un circuito montañoso de 35 kilómetros.